Gijs Duijndam

Gijs Duijndam vive en el antiguo pueblo de pesca neerlandés de Katwijk. Creció en este ámbito pesquero. Es miembro de una familia de pescadores. Su padre, sus tíos y sobrinos más mayores eran pescadores en un pequeño arenquero, un arrastrero congelador de pesca pelágica y un arrastrero de vara. En esta época, la familia entera dependía de la pesca. El abuelo y el bisabuelo también fueron pescadores. Pescaron primero en veleros y más tarde en arenqueros. En aquellos tiempos, su abuelo era primer oficial en el más grande arrastrero de vara (llamado “Vios”) de Ymuiden, el puerto pesquero más importante de Países Bajos. Hoy en día, solo dos sobrinos de Gijs trabajan en un arrastrero congelador de pesca pelágica.


A los ocho años, Gijs se unió a su padre en un arrastrero pelágico durante las vacaciones escolares. Más tarde su padre encontró un trabajo a bordo de un arrastrero de vara en el cual Gijs también estuvo veraneando. Durante estos viajes contrajo el virus de la pesca. Tras haber acabado la escuela primaria, decidió ir a un colegio de pesca local donde prosperó. Durante más de veinte años, Gijs fue primer oficial a bordo del arrastrero congelador de pesca pelágica “Carolien” que pertenece a la compañía Cornelis Vrolijk BV, basada en Ymuiden. Con una tripulación de 48 pescadores, este arrastrero pesca especies pelágicas como arenque, caballa, jurel, bacaladilla y eperlano. El “Carolien” de 125 metros de largo, opera en diferentes áreas de pesca; al rededor de las islas británicas, la parte norte del Atlántico noreste y el golfo de Vizcaya. “Todo depende de donde se ubica el pescado y si las cuotas están disponibles” dice Gijs. El tiempo pasado a bordo del arrastrero pelágico varía entre quince días y cinco semanas. Depende de la distancia separando el área de pesca y de la capturabilidad de las especies meta.

El primer oficial del “Carolien” está familiarizado con la pesca pelágica. El “Carolien” está totalmente equipado para este tipo de pesca. “Llevamos unos tres años enfocados en la recolección de informaciones sobre las especies que capturamos. Usamos cámaras en la red de arrastre para obtener informaciones sobre el comportamiento del pescado. Usamos paneles de escape en la red. Queremos deshacernos del pescado juvenil y de las especies que no tienen valor comercial. Hasta ahora, hemos tenido bastante progreso. Cada vez que cambiamos la posición del panel, observamos mejoras.”, dice Gijs Duijndam. El “Carolien” está implicado en proyectos financiados por la U.E. y el gobierno neerlandés. Todo está en relación con la reducción de las capturas.

Según el primer oficial del “Carolien”, a veces se encuentran con una pesca mixta, cuando la meta es la caballa. Los bancos de caballa y de jurel nadan juntos. Para evitar capturas no deseadas de jurel, el capitán y su tripulación usan una tecnología de sonar avanzada. En general, la tasa de capturas no deseadas en la pesca pelágica es muy baja. En la mayoría de los casos, menos del 5%. Por consiguiente es una pesca limpia.

Gijs está orgulloso del hecho que una parte de la flota pelágica neerlandesa está implicada en la recolección de información sobre las poblaciones de peces. Los científicos del instituto nacional IMARES se unen regularmente a la tripulación del arrastrero congelador. Toman muestras y recogen información para obtener una idea más precisa y clara del tamaño y de la salud de las poblaciones de peces.

Aunque el arrastrero congelador neerlandés no capture pescados planos, el plato favorito de Gijs a bordo es el lenguado de Dover frito en una sartén con salsa de mostaza. Además el cocinero del “Carolien” cocina con frecuencia arenque y caballa ahumada. Hay un ahumadero (un barril de madera) detrás de la caseta del arrastrero congelador.